FreyWille: el arte convertido en joya

Cuando una pieza de joyería ha sido elaborada y trabajada artesanalmente se nota no solo a la vista, sino también al tacto. Hay muchas y variadas técnicas de producir joyas únicas, pero pocas firmas pueden ostentar que la suya es realmente innovadora y sigue los más altos estándares de calidad en diseño y fabricación. Es el caso de la vienesa FreyWille, que durante más de 65 años, aplica el esmaltado a fuego y el pintado a mano para conseguir creaciones de tonos vibrantes que son arte puro en su máxima expresión.

Únicas, sorprendentes y atemporales, como las obras de arte, son tres adjetivos que sirven para calificar las joyas de FreyWille. Y es que sus colecciones beben inspiración de la historia del arte, gran pasión de Friedrich Wille y Simone Grünberger-Wille, la pareja que encabeza la firma, pero también en los valores inmateriales y filosóficos con un punto central: el diseño artístico implantado en cada pieza de joyería, marroquinería, corbatas o elementos de escritura.     

Conseguir el acabado sin igual que lucen las creaciones de FreyWille no es una tarea irrelevante. De hecho, se necesitan una media de 100 pasos artesanales hasta hacer aflorar su máximo esplendor, lo que las convierte automáticamente en verdaderas piezas de arte hechas joya. En algunas colecciones, incluso, el equipo de la firma hace una oda a la creatividad tomando de referencia renombrados artistas europeos como Gustav Klimt o Claude Monet dándoles un giro contemporáneo. Es así como FreyWille traslada los valores de la humanidad y los sentimientos complejos que nos transmiten las obras de arte y los plasma en sus joyas, resultado de una pasión incansable ligada a horas y horas de innumerables esbozos y estudios de color hasta dar con la perfección y la excelencia que las caracteriza.